Cronologia de una muerte

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Si conoces la obra, sabrás algo del personaje de “Miguel Reyes”, si no la has visto, despues de leerlo, te podria resultar interesante saber, que este personaje, basado en un paciente real, tiene toda una historia detras de si. Te invitamos a conocer un poco más de él, leyendo esta crónica.

11:57.- No tengo por que contar lo que pienso sobre mi vida. Menos aún que me queda tan poco, por que el aire se me hace cada vez menos como consecuencia del temerario paseo en moto en el que convertí mis vivencias. Pero puedo hacerlo, precisamente por que poco me importa. Puedo hacerlo, por que aun cuando mi vida acabará antes de lo previsto, fui un vencedor en todas sus acepciones.

Pero voy a partir presentándome. Mi nombre es Miguel Reyes, separado, tengo 2 hijos y soy lo que usted quizás conoce como aberración social. Me gusta el copete, me gusta la pasta y la falopa. Me gusta el carrete, amo la juerga, sea acompañado o en soledad, nunca he sido muy exigente con eso. ¿Y la gente cree que viviendo así soy una suerte de lacra? ¡Me cago en sus concepciones! Yo les voy a contar como se vive a la rápida.

12:15.- Bueno, no nací siendo pastero ni curao. Yo alguna vez tuve un negocio bien bonito. Me lo dejo mi taita, un compadre que era capo en invertir. Lucas que le llegaban las guardaba y al rato se multiplicaban. Era como un Mesías de la plata. Lo vecinos le tenían ene bronca, así que yo les paraba los carros cuando se ponían muy espesos. Mi taita me quería por que sabía que yo era choro. Me acuerdo que cuando yo era cabro chico me pegó un cabro de la cuadra del lado y llegué llorando a moco suelto donde el. Pero mi viejo cachaba, así que me puso una patá en la raja y me dijo: “No volvis a entrar a la casa hasta que me traigai la oreja de ese huevón”. No faltaba más. Fui a su casa, le pateé la puerta y apenas abrió le caí encima con un racimo de combos. Llegué a mi casa, mas contento que la cresta y le dije a mi taita: “Le saque la cresta al negro Oñate”. Y antes que le contara con lujo de detalles mi apoteósica batalla me dice con la cara tiesa: “¿Viste que podiai?”. Y puta que tenía razón. Yo podía, y así me la lleve con la vida. Si me era ingrata, le pegaba un par de coscachos pa’ que supiera quien mandaba.

13:26.- Si pues, yo tuve un negocio bien bonito. Como mi viejo se manejaba bien, tenía un taller de repuestos en 10 de Julio y una botillería en el barrio donde vivíamos, donde me dedique a chutear y a perseguir volantines en mis tiempos de comemoco. Un día le dio un accidente vascular y estiro la pata noma’, y como yo trabajaba en los repuestos, me quedo ese negocio a mi y la botillería pa’ mi hermano. En ese tiempo yo me tiraba a la Mery, que me la pololee hasta que se caso conmigo, pero esa historia no es importante. Lo que si, mi hermano mayor que quedo con la chicheria se cayó al litro, y al mismo tiempo me bajo a mí. Como me quedaba en el barrio, después de la pega pasaba a verlo, lo ayudaba con las ventas y apenas cerraba la reja, sacábamos unos copetes y comprábamos motes. Se nos iban hartas lucas en eso, pero nadie se daba cuenta por que el taller me dejaba buena plata y mi hermano era soltero.

15:54.- Así de simple fue como me metí al copete. Lo de los motes era cosa de tiempo la verdad, de cabro que le hacia de vez en cuando y un día me vi con plata. Ahí fue cuando simplemente me aburrí de la Mery. Yo trabajando y la huevona tirándole los calzones en la cara al que se le cruzara, no estaba pa’ aguantar huevás así que la eche cagando y se llevo a los cabros con su mamá. Parece que todavía vive con ella, no tengo idea. Ahí empecé a tomar como huasca. Me pegaba 10 días puro tomando, sin dormir ni comer, y luego apagaba tele 5 días más. Así de simple pasaron 7 años. Así de simple me enteré que mi hermano se metió a una de estas rehabilitaciones de canutos, cerró la botillería y empezó a manejar el taller de repuestos. Así de simple supe que ahora no tenia ni uno y tenia que buscar como pagarme la vida. Así de simple supe que aunque tenía ganas de salirme, prefería ahogar las penas con copete. Resistir los empellones de la vida duro, gracias al jale. A combos, como mi taita me enseñó.

18:16.- Encontré pega po’. O sea, no la mejor pega, pero pagaba. Los fines de semana me puse a fletear en las ferias, y a veces me quedaba estacionando autos. Pero el cuero ya no me daba, la gente me pasaba plata mas por pena, pero igual la trabajé bien hasta que me enfermé. Pobre pero honrado, jamás amigo de lo ajeno. Con lo que me hacía tenia pa’ conseguirme motes, aunque ya me miraban como angurria ahora que las lucas escaseaban. Quizás con toda la pena de ahora andar arrastrándome pa’ vivir me enfermé, quizás por todos esos días perdidos que por el alcohol no recuerdo, quizás por que la soledad me debilitó, quizás, solo quizás.

18:48.- Efectivamente estaba súper mal. Fui a ver al médico un día que desperté vomitando sangre, y tras unos días hospitalizado, me dijeron una serie de siglas que parece no son nada buenas. DHC, OH crónico, HDA, EPOC, HTP, etc. La verdad eso de entender cosas no es lo mío, sigo viviendo a mi ritmo.

19:24.- Hoy caí de nuevo al hospital. Estaba borracho, tomándome unos vinos en la calle y peleándole a una gente que me miraba con cara de desprecio, cuando me faltó el aire y llego una ambulancia a recogerme. No me acuerdo muy bien, pero había un cabrito re simpático que me atendió. El aire me falta, y harto. Tengo una mascarilla bastante incomoda que me ayuda a respirar mejor, pero a ratos siento puntadas en el pecho. No le quiero contar al doctor por que quiero que me larguen pronto. No me ha venido a ver nadie, pero converso harto con un cabrito que esta en la cama del frente por un problema con la diabetes. Pero si, quiero irme, esto no es para mí.

20:03.- Ayer me dolía mucho el pecho, y me faltaba el aire más de lo normal, así que le conté al cabrito que hacía su práctica y se asustó un poco. Humilde el cabro, por eso me caía bien, aunque a veces le daba color. Me llevaron a la UCI, dopado completamente, pero yo sabía que era algo grave por que veía sus caras de espanto, pero no me urgí demasiado. “Que sea lo que Dios quiera” fue lo único que atiné a pensar. Esto de los tubos y mascaras no es pa’ mí, eso lo tengo mas que claro. Pero si me voy, me voy piola, sin huevear a nadie.

20:37.- ¡Basta! Este ahogo es demasiado. Demasiado ahogo el de permanecer inmóvil en una cama, quiero caminar por ese campo…donde hay hartas vaquitas, como cuando mi taita me llevaba de vacaciones a un campito en Curepto…pero ahora veo vacas… ¿verdes? ¿blancas?… ah, no se que pasa, solo se que no quiero ahogarme mas en este lugar… ¿hay campo? Parece que me voy, pero duro como roca, como siempre noma’… hola papá…

21:01.- Dicen que estoy convulsionando, la verdad ni lo noto, solo siento que me hormiguean la boca y las manos, es rico dentro de todo. Me acuerdo de mi viejo cuando me llevaba al río a bañarnos, y cuando metía las manos al agua sentía ese mismo hormigueo, como si varias piedritas fueran rebotando en mi piel y la masajearan. Hace poco hablé con el, me contó que íbamos de vuelta al río…me voy entonces, no quiero mas. Gracias por venir a buscarme, papá.



One Response to “Cronologia de una muerte”

  1. caro dice:

    lindo

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